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La exposición Arrecife, se lleva a cabo en la tercera edición de veintinueve trece, dentro del marco de intervenciones urbanas. A través de este tipo de exposiciones se busca sacar la fotografía de las salas de arte y acercarlas al público. Estas propuestas hacen que el trabajo de los/las artistas obtengan mayor repercusión a la vez que genera en la ciudad un movimiento cultural apto para todos los públicos. En esta ocasión se ha contado con el trabajo del fotógrafo lanzaroteño Gersón Díaz, este proyecto fotográfico a largo plazo de 4 años de duración, cercano a la llamada fotografía de calle. Realizado en Lanzarote, principalmente en Arrecife. No se trata de un trabajo documental o informativo, aunque puedan observarse detalles de ese carácter. Se trata más bien de un ensayo fotográfico, donde se desarrolla una idea o tema desde una visión y una motivación personal. Realizado íntegramente con teléfono móvil.

Arrecife (2013-2018)

ARRECIFE no pretende ser un trabajo fotográfico más sobreLanzarote.

Habitualmente no vemos bien las cosas que tenemos muy lejos. En unas ocasiones se trata de una cuestión física (no podemos ver más allá de lo que nuestros ojos abarcan) y en otras de una cuestión mental (no queremos ver más allá de lo que nuestros ojos abarcan). Sin embargo, tampoco podemos ver bien algo si lo tenemos demasiado cerca, muy cerca, pegado a los ojos. Eso es lo que me pasa con Arrecife. Este trabajo intenta ser una especie de ensayo fotográfico con una visión personal. A lo largo de los años se ha ido construyendo una visión colectiva muy concreta de la isla a través de imágenes y, sobre todo, de fotografías. Es una visión que hasta ahora se ha basado en mostrar las bondades de un territorio de paisajes únicos, un clima envidiable y una calidad de vida excelente. Pero Lanzarote no es un paraíso. O no es solo un paraíso. Al menos, para mí...

Existe una visión de la realidad construida a partir de la reiteración de ciertos mensajes que conforman una visión parcial, sesgada, y en muchos casos interesada, sobre la isla y las personas que aquí habitamos. Una realidad que, a través de este trabajo, intenta ser modificada y ampliada añadiendo otras realidades mas allá de esa isla de sol, playa y paisajes. Es esa isla en la que yo vivo, y donde normalmente las condiciones de vida no se encuentran a la altura del paraíso que dicen que es. Ante esta realidad, la escapatoria de pensar lo afortunadas que somos por vivir en un paraíso, es muy atractiva. Es evidente que muchos la aceptamos encantados y contribuimos a alimentarla. Este trabajo va en el sentido opuesto. Trata de mirar directamente y de afrontar la realidad, mi realidad, a través de la fotografía, pero de manera sincera y honesta, sin adornos, con el fin de reconocer y repensar ese imaginario visual colectivo y reflexionar sobre el estado actual de la isla y las personas que vivimos en ella. Con altos índices de paro, con salarios que no dan para vivir dignamente, condiciones laborales y recursos económicos precarios, falta expectativas en gran parte de la juventud, y formaciones profesionales y ofertas de empleo encaminadas, casi exclusivamente a cubrir los servicios que necesita el turismo, queda un panorama al que nos negamos a mirar. Y mucho menos a fotografiar.

Todos los días paso por los mismas calles de esta ciudad, y la costumbre me dice que todo está igual que ayer, así que mi mente y el mirar (que no es lo mismo que ver) desconectan como si en esa normalidad, en ese no pasar nada, no hubiera nada interesante. Pero yo me empecino en encontrarlo, en verlo y reconocerlo. Arrecife nunca fue el sitio más bonito de la isla, más bien todo lo contrario, pero yo siempre encontré su encanto y su carácter.

Hoy les propongo buscar en lo común y ordinario algo extraordinario. Puede que les parezca

imposible o contradictorio, pero no veo otra manera de hacer de este querido lugar

un sitio más amable, limpio y habitable.